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Entrevistas

Desde muy niño mi sueño siempre fue hacerme profesional: Marcos Méndez

-“La bola dura llegó a repartir más dinero que el circuito PSA”
- “Si en ese entonces hubiera sabido lo que ahora, otra cosa muy diferente hubiera sucedido”.
Redacción

Nacido en una familia con apellido profundamente ligado al squash en México, poseedor de habilidades únicas que desde muy pequeño captaron la atención de propios y extraños, dueño de una carrera profesional brillante donde llegó a ser el número 1 del circuito de bola dura, además de ser testigo en carne propia del paso hacia las canchas inglesas; Marcos Méndez nos cuenta cómo llegó a ser uno de los deportistas más reconocidos en esta disciplina y cómo ahora es un exigente formador de jugadores buscando llevarlos a la élite internacional.

Marcos recuerda que su papá, Edmundo Méndez, practicaba tenis, pero tuvo un accidente automovilístico que le dejó problemas en la clavícula, “le recomendaron practicar squash, lo hizo sin molestia alguna, era 77 ó 78, desde entonces viene la tradición en la familia”, apuntó.

Su hermano mayor, Juan, fue quien secundó a papá en esta práctica, luego Rafael, José Luis y finalmente Marcos, 15 años más pequeño que Juan y el menor de todos los hermanos. Gracias al trabajo de su padre la familia tuvo acceso a un deportivo del IMSS y él “se les pegaba” a sus hermanos para que lo llevaran, incluso, en algunas ocasiones ellos se escondían para no hacerlo, “era muy pequeño, yo creo que ni me aguantaba la raqueta (risas)”. Fue en esas ocasiones que Marcos Méndez le dio los primeros golpes a la pelota.

A los 9 años el menor de los Méndez disputó su primer torneo en el Club Horacio ubicado en Polanco (ahora Palacio de Hierro), el torneo era para menores de 13 años, pese a ello, lo ganó.

¿No dabas muchas facilidades al ser varios años menor?

“Si, por eso fui la sorpresa del evento y muy pronto llegó otro, en el Club San Mateo, en este, sólo el primer lugar se iba a E.U. a jugar”. Marcos quedó en segundo lugar pero el presidente de la Federación Mexicana de Squash en ese momento, Alfredo Martínez, le insistió a su padre que le permitiera viajar a West Point, Nueva York.

“Para el tercer partido tenía la tribuna llena, con 10 años me había convertido en el consentido de la afición, al final me llevé también la segunda plaza. En esta categoría fui tres veces finalista, algo que nadie ha logrado, con 11 y 12 años lo gané, fue en el 81,82 y 83, después también gané la categoría sub 19 pero en sub 15 quedé quinto ”.

 “A los 18 años me hice profesional, ese había sido mi sueño hasta entonces” 

Marcos Méndez terminó la preparatoria y se embarcó hacia su destino, estar en el circuito de bola dura llamado WPSA, un circuito que comprendía México, Estados Unidos y Canadá. 

“Llegó a ser fuerte y hubo más dinero que en el de PSA – tú conoces la capacidad económica del país más poderoso del mundo- incluso Jahangir Khan (el mejor jugador de todos los tiempos), vino a jugar algunos torneos para llevarse algo de plata”.

Según el atleta a partir de 1992 el circuito de bola dura comenzó a venir a menos, hubo una presión fuerte de PSA para unificarse porque el objetivo desde entonces era convertir el squash en deporte olímpico y para ello primero se requería ser parte de Juegos Centroamericanos y Panamericanos.

¿Cómo tomas ese momento?

“Pues yo decido irme a Inglaterra con mi hermano José Luis, aquí quiero mencionar que siempre estuvo a mi lado como mi entrenador, para practicar y aprender en los torneos de bola blanda, donde tuve que comenzar otra vez”.

¿Cuáles son las diferencias básicas que encontraste entre las dos canchas y pelotas?

“Considero que son tres, el swing, con la bola dura es más corto; la cancha, al ser la inglesa más grande cambian los movimientos y por supuesto la estrategia”.

En esta etapa la carrera de Méndez se lleva un duro golpe, estando en Inglaterra es hospitalizado durante 10 días por apendicitis, situación que lo sumió en un estado de desilusión y por lo cual se perdió de un torneo muy importante en Río de Janeiro, sin embargo, con mucha fuerza de voluntad se levantó anímicamente para convertirse el número 1 del ranking WPSA. 

“Regresé en 1994 para ganar el North American Open en Detroit, único Torneo que sigue vigente a la fecha, lo que me consolidó a la edad de 22 años como el mejor del circuito, el número 1”

Pero Marcos siempre ha tenido una duda sobre por qué los estadounidenses habían cedido ante la fusión con PSA, “en ese momento el mejor estadounidense, quien había dominado durante 10 años el circuito, Mark Talbott, estaba viviendo el descenso de su carrera, los jugadores mexicanos ya comenzaban a conquistar el ranking, yo ya lo estaba venciendo en los más recientes enfrentamientos”, él se pregunta qué hubiera pasado si Talbott hubiera tenido un sucesor de su nacionalidad.

El mexicano cuenta que tuvo un buen contrato con Prince de 30 mil dólares anuales, usaba sus raquetas y ropa, además de ganar entre 60 y 70 mil dólares al año, entonces decidió invertirlo en el Squash Inn comenzando en el 95 con 3 canchas inglesas. “Enfrenté la frustración al ya no poder seguir compitiendo en mi mejor especialidad, así que comencé a dar clases, me faltó tiempo para ser el mejor”, dijo.

En el 98 ganó el Panamericano de Guatemala con apenas 5 años de práctica en la cancha inglesa en categorías individual y por equipos, además en Santo Domingo y Río de Janeiro ganó bronce por equipos. Sobre el nivel del squash mexicano Méndez considera que la calidad de nuestro país ha crecido en Panamericanos, pero hasta cierto punto, por lo que aún no se puede hablar de un gran momento del squash mexicano, aún hace falta mejorar, asegura. 

De las situaciones curiosas que le dejó esta práctica fueron los dos torneos que ganó con el deporte de exhibición llamado carisma, donde compitió en contra de varios campeones de diferentes ramas derivadas de los deportes de raqueta. La cancha era de cristal, con dimensiones y características similares a una de frontenis, la raqueta y la bola con que se jugó era de racquetbol. Este par de eventos se realizaron en Cancún, en los años 2000 y 2001, llevándose un Audi TT en cada certamen. 

Tiene la espina clavada de no haber jugado bola blanda desde niño, está convencido que la historia hubiera sido diferente, dice, se le acabó el tiempo. La edad ya no le daba para alcanzar el nivel de ser el mejor en PSA, así que se enfocó en entrenar jugadores, transmitirles los conocimientos y experiencia adquiridos y seguir aprendiendo, ya que se considera un apasionado de la técnica, “si en ese entonces hubiera sabido lo que ahora, otra cosa muy diferente hubiera sucedido”.

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